¿Acelera el frío la recuperación tras el partido? Evidencia sobre la inmersión en agua fría en futbolistas

El fútbol es un deporte intermitente de alta exigencia fisiológica, caracterizado por acciones repetidas de alta intensidad como sprints, aceleraciones, desaceleraciones, cambios de dirección, saltos y acciones excéntricas, mantenidas durante al menos 90 minutos. Este perfil de esfuerzo provoca una combinación de fatiga neuromuscular, daño muscular, alteraciones metabólicas y aparición de dolor muscular de inicio retardado (DOMS), que pueden persistir durante varios días tras un partido. La recuperación incompleta entre encuentros se ha relacionado con disminuciones del rendimiento físico, mayor percepción de fatiga y un aumento del riesgo de lesión.

En el fútbol profesional moderno, estas demandas se ven amplificadas por la congestión del calendario competitivo. Durante determinadas fases de la temporada, los jugadores pueden disputar dos o incluso tres partidos por semana, incluyendo encuentros que se prolongan hasta 120 minutos. En este contexto, el tiempo disponible para la recuperación es limitado, lo que convierte a las estrategias de recuperación en un elemento clave del rendimiento y la prevención de lesiones.

Además de pilares fundamentales como el descanso, el sueño y la nutrición, la inmersión en agua fría (cold-water immersion, CWI) se ha consolidado como una de las estrategias de recuperación más utilizadas en el fútbol de élite. Habitualmente, la CWI consiste en la inmersión parcial o total del cuerpo en agua fría (entre 5 y 15 °C) durante periodos de 5 a 20 minutos, aplicada inmediatamente tras el ejercicio o el partido. Su popularidad se basa en la creencia de que reduce la inflamación, el daño muscular y la percepción de dolor, favoreciendo una recuperación más rápida del rendimiento físico.

Sin embargo, a pesar de su uso generalizado —con estimaciones que indican que hasta el 90 % de los equipos profesionales la emplean de forma sistemática—, la evidencia científica que respalda su eficacia específica en fútbol es limitada e inconsistente. Existen revisiones y metaanálisis previos sobre la CWI en el contexto del ejercicio o de los deportes de equipo en general, pero estos trabajos suelen agrupar modalidades deportivas con demandas fisiológicas muy diferentes, como baloncesto, voleibol o fútbol americano. Dado que los mecanismos de fatiga y recuperación son altamente dependientes del tipo de esfuerzo, esta aproximación limita la aplicabilidad de los resultados al fútbol.

Ante esta laguna de conocimiento, el objetivo principal del artículo es realizar la primera revisión sistemática con metaanálisis centrada exclusivamente en futbolistas entrenados, analizando el efecto de la inmersión en agua fría sobre la recuperación del rendimiento físico, los marcadores de daño muscular y el dolor muscular tras partidos o simulaciones de partido.

Metodología

Los autores llevaron a cabo una revisión sistemática siguiendo las directrices PRISMA y registraron previamente el protocolo en PROSPERO. Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados realizados en futbolistas competitivos (hombres y mujeres), en los que la CWI se aplicaba tras un partido o protocolo de fatiga específico de fútbol, comparándose con recuperación pasiva o placebo.

Las variables analizadas incluyeron indicadores de rendimiento neuromuscular (fuerza máxima voluntaria – MVC, salto con contramovimiento – CMJ y sprint de 20 m), marcadores bioquímicos de daño muscular (creatina quinasa – CK) y percepción de dolor muscular (DOMS), evaluados entre 24 y 72 horas postejercicio. Finalmente, se incluyeron diez estudios con calidad metodológica entre moderada y buena.

Resultados principales

De forma global, la inmersión en agua fría mostró efectos beneficiosos sobre la recuperación de la fuerza máxima voluntaria, el CMJ, la reducción de la CK y la disminución del DOMS en comparación con la recuperación pasiva. No se observaron mejoras significativas en el rendimiento en sprint de 20 m.

No obstante, los autores destacan que, aunque muchos efectos fueron estadísticamente significativos según los intervalos de confianza, los intervalos de predicción incluyeron el valor nulo en todos los casos, lo que sugiere que los beneficios podrían no ser consistentes en futuros estudios.

Discusión

Interpretación de los efectos sobre el rendimiento físico

El hallazgo más consistente del metaanálisis es la mejora en la recuperación de la fuerza máxima voluntaria tras la aplicación de CWI, observable a las 24, 48 y 72 horas postpartido. Este resultado es especialmente relevante en el fútbol, donde la fuerza neuromuscular es determinante para acciones como los duelos, los saltos y las aceleraciones. Asimismo, el CMJ mostró mejoras significativas únicamente a las 48 horas, lo que sugiere un efecto dependiente del momento de evaluación.

En contraste, la CWI no mejoró el rendimiento en sprint. Los autores proponen varias explicaciones: por un lado, las pruebas de sprint presentan mayor variabilidad y menor sensibilidad para detectar cambios sutiles en la fatiga neuromuscular; por otro, la CWI podría ser más eficaz facilitando la recuperación de contracciones aisladas o explosivas (MVC y CMJ) que de gestos cíclicos y repetidos como el sprint.

Este patrón coincide con revisiones previas en ejercicio de alta intensidad, pero difiere parcialmente de metaanálisis anteriores en deportes de equipo, lo que refuerza la necesidad de un enfoque específico por deporte.

Daño muscular y creatina quinasa

La CK es un marcador ampliamente utilizado para estimar el daño muscular inducido por el ejercicio, especialmente tras actividades con alta carga excéntrica como el fútbol. El presente metaanálisis muestra que la CWI acelera la normalización de la CK en comparación con la recuperación pasiva en todos los puntos temporales analizados.

Este hallazgo contrasta con revisiones más antiguas que no observaron efectos claros de la CWI sobre la CK, pero concuerda con literatura más reciente en ejercicio de alta intensidad. Los autores sugieren que la reducción más rápida de la CK podría estar relacionada con una atenuación de los procesos inflamatorios y con una mejor recuperación del entorno bioquímico muscular, lo que a su vez podría facilitar la recuperación del rendimiento y la reducción del dolor.

Dolor muscular de inicio retardado (DOMS)

El DOMS es un indicador clave de la percepción subjetiva de fatiga y daño muscular, con implicaciones directas sobre la planificación de la carga de entrenamiento posterior. La CWI mostró un efecto analgésico claro, reduciendo el DOMS a las 24 y 72 horas postpartido, aunque no a las 48 horas.

Los autores subrayan que el resultado a las 72 horas se basa en un número limitado de estudios, por lo que debe interpretarse con cautela. Aun así, el efecto analgésico observado es coherente con la hipótesis de que la CWI reduce la sensibilidad nociceptiva y la inflamación local, contribuyendo a una mejor percepción de recuperación.

Importancia del grado de fatiga inicial

Un aspecto clave de la discusión es que la eficacia de la CWI parece depender del grado de fatiga o daño inducido por el ejercicio previo. Las mayores mejoras se observaron en variables que mostraban alteraciones importantes tras el partido (MVC, CK y DOMS), mientras que en el sprint, donde el deterioro inicial fue menor, la CWI no aportó beneficios adicionales. Esto sugiere que la CWI podría ser más útil en contextos de alta carga competitiva o partidos especialmente exigentes.

Limitaciones y consideraciones prácticas

Los autores reconocen varias limitaciones: la imposibilidad de un cegamiento real en este tipo de intervenciones, los tamaños muestrales reducidos y la variabilidad en los protocolos de CWI. Sin embargo, destacan que la mayoría de los estudios emplearon rangos de temperatura y duración coherentes con las recomendaciones prácticas actuales (10–15 °C durante 10–15 minutos), lo que refuerza la aplicabilidad de los resultados.

Asimismo, señalan la escasez de estudios en fútbol femenino y la necesidad de investigaciones a largo plazo que analicen el efecto acumulativo de la CWI a lo largo de una temporada.

Conclusión

En conjunto, este metaanálisis específico en fútbol sugiere que la inmersión en agua fría puede ser una estrategia eficaz para acelerar la recuperación de la fuerza, reducir el daño muscular y aliviar el dolor tras los partidos, aunque no mejora el rendimiento en sprint. No obstante, la variabilidad de los resultados y la inclusión del efecto nulo en los intervalos de predicción obligan a interpretar estos beneficios con prudencia y a individualizar su aplicación en la práctica clínica y deportiva.

Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/01/The-Impact-of-Cold-Water-Immersion-on-Post-Match.pdf

Referencia completa:

Veen J, Bergh C, Cao Y, Randers MB, Krustrup P, Edholm P. The Impact of Cold-Water Immersion on Post-Match Recovery in Trained Soccer Players: A Systematic Review and Meta-Analysis. Scand J Med Sci Sports. 2026 Jan;36(1):e70202. doi: 10.1111/sms.70202.

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