El ejercicio de resistencia (RE) constituye uno de los pilares de la fisiología del ejercicio, la preparación física y la rehabilitación clínica. Paradójicamente, pese a su uso extendido y a más de un siglo de investigación acumulada, no existe una definición universalmente aceptada de qué debe considerarse exactamente ejercicio de resistencia.
La literatura científica presenta definiciones heterogéneas y, en ocasiones, contradictorias. Algunas describen el ejercicio de resistencia como “contracción muscular contra una carga externa”, mientras que otras incluyen cualquier acción repetida contra el propio peso corporal. Esta ambigüedad genera consecuencias relevantes en revisiones sistemáticas y metaanálisis, donde los criterios de inclusión varían considerablemente. Por ejemplo, ciertos trabajos incluyen la pliometría o la calistenia bajo el paraguas del RE, mientras que otros las excluyen explícitamente. Esta disparidad puede modificar sustancialmente los tamaños del efecto observados, comprometiendo la comparabilidad entre estudios y la validez externa de las conclusiones.
Desde una perspectiva metodológica, el problema afecta directamente al componente “Intervention” del modelo PICO en revisiones sistemáticas. Si no existe consenso sobre qué constituye ejercicio de resistencia, la homogeneidad de las intervenciones incluidas queda comprometida. En consecuencia, las diferencias en los resultados podrían atribuirse erróneamente a la variabilidad biológica cuando, en realidad, reflejan diferencias conceptuales en la definición de la intervención.
El análisis conceptual se estructura en torno a dos grandes ejes: la fuente de la resistencia y la sobrecarga neuromuscular.
Respecto a la fuente de la resistencia, los autores examinan el debate sobre si el RE debe implicar necesariamente cargas externas (pesas, máquinas, bandas elásticas, dispositivos isocinéticos o iso-inerciales) o si el peso corporal es suficiente. Argumentan que excluir ejercicios con peso corporal carece de justificación fisiológica sólida. Desde el punto de vista mecánico, el cuerpo constituye una masa sometida a la gravedad, por lo que realizar flexiones o dominadas implica generar fuerza contra una resistencia externa real (la gravedad actuando sobre la masa corporal). Además, estudios comparativos muestran adaptaciones similares en hipertrofia y fuerza entre ejercicios con carga externa y ejercicios con peso corporal en determinadas condiciones.
El problema se agudiza al considerar la pliometría. Tradicionalmente diferenciada del entrenamiento de fuerza “convencional”, la pliometría implica ciclos de estiramiento-acortamiento (SSC) donde se generan elevadas fuerzas en tiempos muy breves. Los autores señalan que existe un continuo entre la pliometría y el entrenamiento con cargas, determinado por el tiempo bajo tensión y la magnitud de la carga. Un salto con contramovimiento cargado puede asemejarse a una sentadilla pesada; una sentadilla ejecutada con intención explosiva comparte características con ejercicios pliométricos. No existe un umbral claro que delimite ambas categorías. Esto sugiere que la fenomenología externa del movimiento (cómo “se ve” el ejercicio) no es un criterio suficiente para definir el RE.
Surge entonces el segundo eje conceptual: la sobrecarga neuromuscular. El principio de sobrecarga progresiva es central en el entrenamiento de fuerza y se refiere al aumento gradual del estrés impuesto al sistema neuromuscular. Los autores argumentan que la definición de RE debería centrarse menos en el tipo de implemento o en la apariencia del ejercicio, y más en si la intervención permite generar un estímulo suficiente para inducir aumentos sostenidos de fuerza y/o masa muscular.
Aquí entran en juego tres variables clave: intensidad relativa, esfuerzo y tiempo bajo tensión.
La intensidad relativa (porcentaje respecto al máximo individual) ha sido tradicionalmente utilizada para diferenciar entrenamiento de fuerza de entrenamiento de resistencia aeróbica. Sin embargo, establecer un umbral mínimo resulta problemático, ya que la interacción entre intensidad y volumen puede producir adaptaciones similares. Protocolos con cargas bajas y alto volumen pueden inducir hipertrofia, especialmente en sujetos no entrenados. Incluso intervenciones aparentemente “aeróbicas”, como el jogging prolongado en individuos mayores sedentarios, han mostrado incrementos de masa muscular. Esto pone en cuestión definiciones demasiado amplias basadas únicamente en la repetición de contracciones contra resistencia.
El esfuerzo, particularmente la proximidad al fallo muscular, emerge como un factor determinante. La evidencia sugiere que niveles elevados de esfuerzo son cruciales para promover hipertrofia, incluso con cargas bajas. En entrenamiento orientado a fuerza máxima, el uso de cargas altas implica inevitablemente una activación neural elevada y una proximidad al fallo relativa, lo que refuerza la centralidad del esfuerzo como variable definitoria. No obstante, los autores reconocen que no existe un umbral cuantitativo universalmente aceptado que permita operacionalizar este criterio.
El tiempo bajo tensión (TUT) también se propone como elemento diferenciador. Protocolos con igual TUT tienden a generar adaptaciones similares en fuerza e hipertrofia. La pliometría tradicional, caracterizada por tiempos de contacto muy breves, podría diferenciarse del RE en función de este parámetro. Sin embargo, tampoco aquí existe un punto de corte inequívoco, sino más bien un continuo.
Un aspecto interesante que complica aún más la discusión es el caso del estiramiento estático prolongado. Estudios recientes han mostrado incrementos de fuerza e hipertrofia tras intervenciones de estiramiento de alta duración y frecuencia. Este fenómeno sugiere que combinaciones específicas de tensión mecánica elevada y volumen pueden inducir adaptaciones similares al entrenamiento de fuerza, aunque no impliquen contracciones voluntarias dinámicas tradicionales.
Ante esta complejidad, los autores concluyen que refinar la definición basándose en implementos o en la apariencia externa del ejercicio no resulta productivo. Proponen, en cambio, una definición centrada en los mecanismos internos que determinan las adaptaciones.
La definición propuesta es la siguiente: el ejercicio de resistencia es una contracción muscular contra resistencia interna y/o externa, realizada con suficiente esfuerzo, intensidad relativa y tiempo bajo tensión, considerando el estado de entrenamiento actual, para inducir aumentos a largo plazo en fuerza y/o masa muscular.
Esta definición introduce varios elementos innovadores. En primer lugar, reconoce tanto resistencias internas como externas, evitando debates innecesarios sobre implementos específicos. En segundo lugar, incorpora explícitamente el estado de entrenamiento como modulador del estímulo necesario. En tercer lugar, subraya que el objetivo definitorio no es la modalidad per se, sino la capacidad de generar adaptaciones crónicas en fuerza o masa muscular.
Los autores reconocen, no obstante, que persisten lagunas importantes. No se han establecido umbrales cuantitativos claros para esfuerzo, intensidad o tiempo bajo tensión, ni se comprende completamente cómo interactúan entre sí en diferentes poblaciones (no entrenados, atletas, adultos mayores). Por ello, consideran que esta propuesta debe interpretarse como un marco conceptual provisional que estimule futuros trabajos de consenso.
Finalmente, el artículo hace un llamado a investigadores y clínicos para que describan con mayor precisión las características de las intervenciones, especialmente en lo relativo a intensidad y esfuerzo, y utilicen terminología más específica al clasificar modalidades de entrenamiento. Solo así será posible mejorar la coherencia metodológica y avanzar hacia recomendaciones verdaderamente basadas en evidencia.
En síntesis, el trabajo no redefine el ejercicio de resistencia de manera cerrada, sino que desplaza el foco desde la apariencia externa hacia la carga interna efectiva sobre el sistema neuromuscular. Con ello, plantea una reflexión profunda sobre cómo conceptualizamos uno de los pilares del entrenamiento físico y subraya la necesidad urgente de consenso para fortalecer la solidez científica del campo.
Acceso libre al artículo original en: https://www.fisiologiadelejercicio.com/wp-content/uploads/2026/02/What-is-resistance-exercise.pdf
Referencia completa del artículo:
Lohmann LH, Afonso J, Behm DG, Siegel SD, Keiner M, Wirth K, Blazevich AJ, Helms ER, Spence AJ, Warneke K. What is resistance exercise? A review of current uses and potential ways forward. Eur J Appl Physiol. 2026 Feb 17. doi: 10.1007/s00421-026-06148-2.





