Respuestas cardiorrespiratorias al HIIT y entrenamiento continuo

Las respuestas cardiorrespiratorias al entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) frente al entrenamiento continuo depende de muchos factores, entre los que destaca la intensidad de ejercicio empleada en esas sesiones. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Schaun y col, 2017; Eur J Appl Physiol 9-may) cuyo objetivo fue comparar el gasto energético (EE) durante y después de realizar dos protocolos diferentes sobre tapiz rodante: HIIT y entrenamiento continuo de moderada intensidad (CONT), en varones (n= 26) jóvenes (18-35 años). Los participantes fueron asignados aleatoriamente a uno de los dos grupos. La sesión de HIIT consistió en 8 intervalos de 20 s al 130% de la VAM (velocidad aeróbica máxima) con 10 s de recuperación pasiva. La sesión de CONT consistió en 30 min a la velocidad correspondiente al 90-95% de la frecuencia asociada al umbral anaeróbico. Se obtuvieron datos del VO2 durante los protocolos y del exceso de consumo de oxígeno post-ejercicio (EPOC). Los resultados no mostraron diferencias significativas entre grupos en VO2 y EE por minuto durante los protocolos efectuados. En relación al EE total de la sesión, el grupo CONT alcanzó mayores valores que el HIIT (390,45 ± 65,15 vs 55,20 ±9,33 kcal, respectivamente). Sin embargo, el EPOC y el EE post-ejercicio, fueron más altos después del HIIT (69,31 ± 10,8 y 26,27 ±2,28 kcal, respectivamente) comparado con el grupo CONT (55,99 ± 10,2 y 13,43 ± 10,45 kcal, respectivamente). Los datos sugieren que el HIIT supramáximo tiene un mayor impacto sobre el gasto energético y el EPOC en la primera fase de la recuperación en comparación al ejercicio continuo de intensidad moderada.

La aplicación de HIIT con el objetivo principal de disminuir la grasa corporal se justifica por dos factores principales: 1) la economía de tiempo en la sesión de ejercicio; y 2) la mayor adherencia a los programas de ejercicio. En realidad, no son factores fisiológicos, solo estratégicos. Cuando analizamos, al margen de las anteriores consideraciones, los factores fisiológicos diferenciales, entonces no existen grandes diferencias en la eficacia de esos protocolos de ejercicio en el descenso de la grasa corporal, que, dicho sea de paso, en uno u otro caso es muy débil.

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