HIIT y oxidación de grasas

(post destacado 2017) El incremento o mejora de la capacidad de oxidación de las grasas (FatOx) se produce o está vinculado al ejercicio de alto volumen y moderada intensidad, habiendo observado igualmente mejoras mediante el entrenamiento interválico aeróbico de alta intensidad (HIIT). Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Astorino y col, 2017; Eur J Appl Physiol 1-mar) cuyo objetivo fue examinar los cambios en la máxima oxidación de los ácidos grasos (MFO) en respuesta a 20 sesiones de HIIT aplicado con diferentes modelos de periodización. Participaron en este estudio hombres y mujeres físicamente activos que completaron 10 sesiones de HIIT progresivo de bajo volumen sobre un cicloergómetro, después de lo cual los sujetos completaron 10 sesiones adicionales de entrenamiento interválico de esprint (SIT), alto volumen de HIIT o HIIT periodizado, asignando cada grupo de manera aleatoria. Antes y durante el entrenamiento se valoraron MFO, FatOx y oxidación de hidratos de carbono (CHOOx) durante un test de intensidad progresiva hasta el agotamiento. Los resultados mostraron que en comparación al grupo CON, no hubo efectos del HIIT sobre MFO. Se observaron pequeños efectos del HIIT sobre FatOx, si bien las mejoras no fueron clínicamente significativas. Los resultados contraindican lo mostrado por estudios previos, al no observar efectos del HIIT sobre los valores de oxidación de los ácidos grasos.

El HIIT es un entrenamiento dirigido a la mejora de la potencia aeróbica máxima en sus distintas versiones (VO2max, VAM, PAM), si bien algunos estudios han mostrado también efectos significativos sobre la tasa de oxidación de los ácidos grasos libres. Pienso que no hay que perder la perspectiva de los principales objetivos de cada modalidad de entrenamiento para no vernos ante contradicciones. Cualquier ejercicio aplicado en determinadas poblaciones (hábitos sedentarios, por ejemplo) se asociará a mejoras en prácticamente todas las variables fisiológicas asociadas a la capacidad funcional aeróbica y glucolítica. Eso no quiere decir, que todos los entrenamientos se asocien a las mismas adaptaciones. El ejemplo más evidente es el HIIT, entrenamiento oxidativo destinado a mejorar la potencia aeróbica máxima, pero que aplicado en poblaciones no adaptadas también manifiesta mejoras de la capacidad de oxidación de los ácidos grasos. Cuando se busque especificidad de adaptación será necesario recurrir a la especificidad de los entrenamientos.

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