Densidad muscular abdominal y mediadores inflamatorios

El músculo esquelético es un importante regulador del metabolismo de la glucosa, pero pocos estudios han examinado las asociaciones entre el músculo y la inflamación. Recientemente se han publicado los resultados de un estudio (Van Hollebeke y col, 2018; Med Sci Sports Exerc 2-feb) cuyo objetivo fue investigar las relaciones entre la densidad y el área muscular abdominal con los mediadores inflamatorios asociados a la adiposidad. Se realizó una tomografía computarizada (CT) de abdomen a cerca de 2000 personas, obteniendo concomitantemente una muestra de sangre venosa. El CT cuantificó la grasa subcutánea y visceral, así como la densidad muscular y el área muscular abdominal. También se categorizó el psoas como músculos implicados en la deambulación, y recto anterior, oblicuos y pasaespinal como músculos estabilizadores. Se obtuvieron las concentraciones sanguíneas de interleukina 6 (IL-6), resistina, proteína C reactiva (CRP) y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a). Un 30% de los sujetos eran obesos. El resultado más relevante fue la asociación observada entre las elevadas densidades musculares de los músculos del abdomen con los menores valores de IL-6 y resistina, independientemente del área muscular de estos grupos. Las técnicas de entrenamiento que aumentan la densidad muscular pueden disminuir los mediadores inflamatorios asociados a la adiposidad.

Que los ejercicios que implican a los músculos abdominales son recomendables para toda la población, no es ninguna novedad. Que los ejercicios con abdominales no afectan a la grasa subcutánea abdominal también lo sabemos, pero que los ejercicios que implican a los músculos abdominales y que conllevan una mayor densidad muscular en el área se relacionen de manera inversa con los marcadores inflamatorios procedentes del tejido adiposo si es un hallazgo novedoso. Así pues, si se confirman estos datos, los ejercicios que implican a los músculos abdominales deben estar presentes en las personas con sobrepeso y/o obesidad para intentar compensar el flujo pro-inflamatorio que emana de los adipocitos en exceso. Eso sí, se deben emplear técnicas de entrenamiento que favorezcan el aumento de la densidad de esos músculos, que es el factor con el que se ha observado la relación citada

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